martes, 15 de octubre de 2013

Un gobernante que ya se va a......


Por Eduardo Alonso
A seis años de que tres millones de mexiquenses confiaron en el priista Eruviel Ávila Villegas y le otorgaron su voto para convertirlo en gobernador del Estado de México, el balance político es positivo a secas para el Doctor en Derecho, pues aunque todavía no concluye el proceso electoral todo parece indicar que entregará la estafeta a su correligionario de partido Alfredo Del Mazo Maza, nieto e hijo de dos ex gobernadores de la entidad.

Es así como la evaluación electoral es “satisfactoria” para la clase priista estatal gobernante, porque “haya sido como haya sido” dirían los panistas, seguirán siendo gobierno pese a que casi dos terceras partes de los 6 millones 80 mil 214 electores que sí acudió a las urnas, pensó que el PRI encarnado en Alfredo Del Mazo, no era la mejor opción para seguir administrando el Gobierno del Estado de México.

Pero como 2 millones 40 mil 709 mexiquenses que participaron en la elección, consideró lo contrario y sufragó a favor del avecindado de Huixquilucan, muy probablemente a partir del 16 de septiembre de 2017, estará laborando en la principal oficina de Palacio de Gobierno estatal ubicada en Toluca.

El resultado no evidencia un distanciamiento entre el PRI gobierno y la población, pero cuando se precisa que entre el primer y segundo lugar hay una diferencia de 2.78 por ciento de votos, se confirma el rechazo o ineficacia de las políticas públicas y planes de gobierno implementados por el mandatario Ávila Villegas.

Los datos duros de la elección para el actual gobernador mexiquense son preocupantes, ya que de los 11 millones 320 mil 111 ciudadanos que estaban convocados a las urnas, solamente 33.56 por ciento votó por su compañero de partido Alfredo Del Mazo, el resto de mexiquenses con credencial activa del INE, lo rechazó al sufragar por otra opción política o simplemente no atender el llamado a votar.

Lo anterior tiene una explicación, quizás, porque de acuerdo a indicadores oficiales, rubros como seguridad, pobreza, educación, salud, desempleo, corrupción, entre otros, no mostraron una disminución o en su caso avance sustancial.

Percepción compartida por alrededor de un millón de mexiquenses que dio la espalda al PRI y programas de gobierno implementados a lo largo del mandato de Ávila Villegas, político que hace seis años ganó la elección con 3 millones de votos y hoy Alfredo Del Mazo se perfila a la silla de gobernador con poco más de 2 millones de votos (Delfina Gómez Álvarez de MORENA consiguió 1 millón 871 mil 542).

Revisar el desempeño del gobernador no es sencillo, no sólo porque tiene la encomienda de administrar a la entidad más poblada del país, 17.3 millones de personas, sino porque  su contraparte, Poder Legislativo, registra mayoría priista, compañeros de causa tricolor que nunca han tenido, ni tendrán el ánimo de hacer alguna observación, comentario o crítica al trabajo de Ávila Villegas, aunque sus acciones sean equivocadas, ineficaces y en algunas ocasiones contrarias al interés de la mayoría de la población.

Al tomar las riendas de la administración estatal en septiembre 2011, Eruviel Ávila Villegas cerró ese año con 86,262 actos delictivos denunciados (en sus primeros cuatro meses de mandato); para el año siguiente, 2012, el indicador delictivo se colocó en 269,116; para el 2013 la cifra de delitos fue la más elevada de toda la historia de la entidad, 272,996 carpetas de investigación iniciadas por el igual número de ilícitos.

Para 2014 los delitos disminuyeron a 240,833; el 2015 se puede considerar como el año en que Eruviel Ávila logró dormir relativamente con tranquilidad, ya que se registró una cifra menor respecto años anteriores, se iniciaron 202,205 expedientes por igual número de eventos delictivos; al año siguiente el índice se volvió a incrementar al acumularse 221,760 carpetas de investigación.

En tanto que en el presente año el número de eventos delictivos denunciados hasta el pasado mes mayo, suma 110,941.

La gestión de Eruviel Ávila Villegas terminará con más de 1.3 millones de delitos registrados y denunciados ante los ministerios públicos del fuero común, indicadores delictivos que no pudo frenar el gobernador que ya se va muy probablemente a formar parte del PRI nacional o gobierno federal, aunque algunos actores del grupo Atlacomulco lo quiere muy lejos de la toma de decisiones porque gracias a su pésimo desempeño como gobernante, su permanencia en el poder estuvo en grave riesgo.

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